Blog de cibercorrectora

Gramática

Las falsas abreviaturas

Escrito por cibercorrectora 21-03-2016 en Gramática. Comentarios (0)

¿Quién no ha visto un carro (automóvil) con el aviso “CVD”, pintado en el parabrisas posterior, para abreviar “se vende”? Si consideramos que son solo dos palabras cortas, es insólito que esta forma se haya enraizado tanto en nuestro glosario popular.
Hay un principio básico en español, cualquier palabra puede ser abreviada siguiendo las normas básicas para ello, pero la inmediatez, vorágine y hasta turbulencia en la cual vivimos constantemente, nos “obliga” a escribir como “hablamos”, o sea, lo más rápido y brevemente posible.
Es de vital importancia el uso adecuado de puntos, comas, tildes, signos, así como también las palabras “completas, con todas sus letras”, para dar sentido a lo que escribimos, y nunca olvidar los signos de interrogación y admiración, los cuales son de apertura y cierre (“¿?” / “¡!”), de uso EXCLUSIVO en el idioma español. Aunque actualmente solo utilizan el final “?” o “!”, imitando al idioma inglés o porque alegan que “no los encuentran” en sus celulares, tabletas y otros dispositivos tecnológicos, entre otras falaces excusas.
Son llamadas "falsas abreviaturas" la utilización de: d, t, q, x, xq, ksa, hacs, aq, aki, kai, kda, la @ como “letra”, y muchísimas otras. Algunas SOLO admitidas en celulares, para escribir mensajes de texto (SMS). Igualmente, usar la letra “k” como “c”, o como “q” cuando en algunos casos, por fonética, no representan ese sonido y no tiene sentido “la abreviatura”. Una de las anteriores, más utilizadas es “xq”, estimemos (por si no estaba enterado) que en español hay cuatro (4) tipos de porqués, los cuales se escriben de diferentes formas: por qué; porque; porqué y por que. Otro absurdo lingüístico más que se afianza en nuestro lenguaje escrito, penosamente.
También emplean iniciales de frases cotidianas: tqm (por “te quiero mucho”); asc (por “al salir de clase”); dtb (por Dios te bendiga) y nls (por “no lo sé”). Estas  falsas abreviaturas prescinden de las vocales: dnd (donde), msj (mensaje) hcr (hacer), etc., usados  en un sistema en el cual la prioridad es ahorrar letras y espacios. Las “falsas abreviaturas” admitidas incluyen cifras, letras y símbolos, para representar la fonética: to2 (todos); salu2 (saludos), en este caso, la palabra “saludos” se abrevia “slds” y es la más adecuada; d+ (demás) y +1 o +1000 (estoy de acuerdo, más uno, más yo, más mil), estos tres últimos se emplean mucho en Twitter.
Particularmente, me preocupa la arbitrariedad e insistencia de usar la arroba (@) como una letra, estimo que más que todo es por la desinformación que tienen quienes lo hacen de este modo, por desconocer totalmente este aspecto gramatical. La arroba es un signo informático para direcciones de correo electrónico o cuentas en Twitter, por ejemplo. Además, es una medida de peso antigua, también se usa en ingeniería, pero no es una letra. La @ NO "abarca" los dos géneros gramaticales (masculino y femenino) en una palabra, bajo ningún aspecto sustituye a la "a" ni a la "o", es decir, no es correcto escribir [amig@s, niñ@s...] porque si decimos “amigos”, “niños”, etc., en estos casos, el masculino es genérico en español, o sea, incluye tanto a los niños, como a las niñas, a ambos géneros, motivo por el cual aquí es totalmente innecesaria la arroba.
No es “prohibido” usar falsas abreviaturas, son  válidas, pero reitero que exclusivamente en chats o SMS (mensajes de texto en celulares), pero no debe abusarse de ellas o usarlas en escritos formales, como actualmente, y de forma indiscriminada ya se observa.
Actualmente, casi nadie emplea signos de puntuación (comas, puntos, signos, ¿?, ¡!, etc., y mucho menos tildes), pero aún así “entendemos” lo que otros escriben, aunque algunos tengan su propia “nomenclatura o repertorio”, nos hemos “habituado” (tristemente) a “comprender” el mensaje.  No nos “basta” con tener faltas de ortografía, sino que también “favorecemos” el deterioro acelerado del lenguaje escrito, improvisando “abreviaturas” (en su mayoría, indescifrables), solo entendibles para quienes las inventan.
Cuando pregunto por qué escriben abusando de estas falsas abreviaturas, me responden: “Porque ya nos acostumbramos”. ¡Así, lapidario y tajante! Es decir, ¿no hay vuelta atrás? ¡¿Nadie, nunca más escribirá correctamente un mensaje de texto en su celular?!
Mayoritariamente, son los más jóvenes (aunque los adultos no escapan de esta práctica) quienes escriben de esa forma. Aún tenemos la esperanza de que cuando maduren, superen estas “inexperiencias”, y sobre todo, le hayan tomado un poco más de respeto y consideración a nuestro bello idioma español.
Ahora bien, las “cadenas” por PIN, WhatsApp y otros, no son la excepción a esta realidad. Admito que cuando me envían alguna (que vale la pena difundir) antes de reenviarla le corrijo hasta la última coma, tilde, signos, etcétera, y por supuesto reemplazo las falsas abreviaturas por las palabras apropiadas. Una de las consecuencias de escribir un simple SMS como un escrito formal, sin ninguna incorrección, me ha traído como resultado que la mayoría de mis contactos se rehúsen a escribirme, y así me lo han hecho saber. 
Así mismo, en mi cuenta de Twitter, al contestar una duda, siempre corrijo el enunciado, pues persistentemente está mal escrito. Son dos clases en una. Es impresionante, pero pocos notan esa diferencia. Solamente leen la respuesta, no la corrección de su pregunta.
El lenguaje utilizado en chats, SMS o Twitter (mensajes cortos) es hoy en día, el más proclive a la divulgación indiscriminada de todo tipo de abreviaciones, básicamente por el número limitado de caracteres, por lo cual se recurre a abreviaciones  gráficas.  Como sabemos, Facebook, blogs, correo electrónico y  otros, tienen  un espacio prácticamente ilimitado (allí no se justifica tanto el “abuso” de estas falsas abreviaturas, pero igual lo hacen).  Además, está la inmediatez que rige en todo momento una comunicación que aunque es escrita, siempre estamos con poco tiempo y deseamos escribir rápidamente el mensaje, así como hablamos, pretendemos escribir.
Reitero, estas “abreviaciones” tienen su uso limitado a chats y mensajes cortos (SMS) y no deben trasladarse a la lengua general o escritos formales.
A pesar de todo esto, hay quienes  defienden la buena escritura y se niegan a que la Real Academia Española (RAE) “admita” algunas de estas falsas abreviaturas  ni siquiera para chats o mensajes de texto, porque como ya explicamos, da pie a que “se acostumbren, para siempre” a escribir de esa manera en cualquier tipo de escritos, lo cual contribuye al deterioro del lenguaje, en lo cual estoy absolutamente de acuerdo.
La gran mayoría de los términos en español, tienen tantos sinónimos que se puede escribir en las redes sin abusar de las abreviaturas, y mucho menos utilizar  “falsas abreviaturas”. También hay que saber aprovechar los espacios, en este sentido, por ejemplo, no debe dejarse espacio entre palabras, nombres de usuarios, etiquetas o numerales (#), si va seguido de cualquier signo (¿?¡!,.;:”). Ej. ¡@Jacogori!  Esto desperdicia caracteres, lo cual es una absoluta contradicción, al igual que usar excesivos “????” o “!!!!”, cuando solo es preciso uno de cada lado (apertura y cierre) y no es recomendable colocar más de tres (3) para dar énfasis a las frases. Si deseamos “ahorrar” caracteres, esta práctica es una buena forma.
Nunca olviden que siempre habrá una forma de expresarnos, en 140 caracteres (de Twitter) o un poco más que tienen los SMS, respetando las normas básicas de ortografía y gramática. Que no sea excusa el hecho de "ahorrar caracteres" o "el apuro", lo que nos impida frenar un poco el acelerado deterioro de nuestro idioma, pues de lo contrario, el futuro del lenguaje escrito es tenebroso, porque prevalece el criterio del libre albedrío a la hora de “crear” falsas abreviaturas.
En conclusión, reflexionar por todo lo antes expuesto, y por  consiguiente, respetar el uso de las redes sociales, incluidos chats y mensajerías de texto (SMS) con una buena escritura. Todos lo apreciaremos.

Jacqueline González Rincones

@Jacogori


Twitter y su terminología en nuestro idioma español

Escrito por cibercorrectora 15-03-2016 en Gramática. Comentarios (0)

Estimados lectores, este artículo lo escribí en el año 2011. Ahora que poseo un blog, puedo (y debo) reunir todos mis artículos en un solo sitio. Aprovecharé para actualizar este tema, porque de eso se trata, de renovarlos, porque el idioma cambia y evoluciona constantemente.

No se explicará qué es Twitter ni cómo funciona, pues  en ese aspecto es ya mundialmente conocido y popular, además, es asunto para otros especialistas, pero sí mencionaremos que fue creado en el año 2006 por el señor Jack Dorsey, en los Estados Unidos. Aunque muchos  la definen como una red social,  su inventor expresa que es una red informativa, porque privilegia los contenidos publicados, por encima del personalismo.

En el año 2009 apareció la versión de Twitter en español. Desde ese momento, el auge vertiginoso que ha experimentado en Venezuela, y en otros países latinoamericanos, con su creciente cantidad de usuarios, nos lleva a señalar su correcta terminología, así como también su pronunciación y adecuada escritura en nuestro lenguaje.

Para el año en el cual redacté este escrito, una de las fuentes consultadas fue la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), esta, a su vez, está asesorada  por la Real Academia Española (RAE), en aquel tiempo se “aceptaba” el uso de los ‘verbos’: chatear, bloguear, postear y tuitear, con sus correspondientes ‘derivados y conjugaciones’, por ser de uso común, pese a que aún no estaban castellanizados ni aceptados por el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Ahora, en su edición 23.ª, los registra.

Aunque desde el año 2015, como expliqué, los términos ya mencionados los recoge el “Diccionario de la lengua española” (DLE) y ya no “DRAE”, muchísimos usuarios de Twitter desconocen que ya son términos “oficiales”: tuitear (y todas sus conjugaciones), tuitero y tuitera (adjetivos; quienes tuitean), tuit o en plural: tuits (mensaje), así como también "retuitear" (y conjugaciones), como por ejemplo "retuiteo", "retiteé", etc., a pesar de la insistencia de escribirlos en espanglish (siempre observo escrito, erróneamente ["twit"]).

De acuerdo a lo anterior, es importantísimo aclarar que la palabra Twitter, hay que escribirla así, tal cual, en inglés, con letra inicial mayúscula, en redonda, sin cursivas ni comillas, por ser el nombre propio de una marca registrada.

En el caso de que los términos anteriores se escriban en inglés, deberá hacerse en cursivas (Twitter no tiene aún esa opción) o entre comillas, para indicar su origen extranjero. Por ejemplo, tweet, en inglés y tuit en español. Por lo tanto, se recomienda evitar los extranjerismos, porque casi siempre estos tienen sus equivalentes en castellano.

Igualmente, es preciso aclarar que mediante, o vía Twitter, no enviamos ni recibimos [“twitters”], sino tuits (mensajes), y en inglés, “tweets”. Téngase presente, además, que los usuarios de la red social o informativa aludida somos todos, por lo tanto, usted no posee un “Twitter” sino una cuenta allí. Tampoco se refiera a su user name  (nombre de usuario) como ‘Twitter’. De manera que deberá expresarse o indicar, por ejemplo: “Mi cuenta o mi nombre de usuario en Twitter es @Jacogori”.

En el mismo sentido, es mejor usar la palabra “seguidores”, que followers, anglicismo que, en todo caso,  como ya comentamos, debe ir en cursiva o entre comillas. Igualmente, es recomendable usar 'temas del momento'; 'tendencias'; 'temas destacados' o 'temas de moda', que trending topic y etiqueta o numeral (#) en vez de hashtag, por nombrar solo algunos vocablos relacionados a Twitter. Es evidente que los mismos son más fáciles de escribir en español, que en inglés.

Todos los términos antes señalados son tan usados en la llamada ‘lengua de Cervantes’, que la Real Academia Española (RAE) decidió incorporarlos, como ya señalé, en la 23.ª edición de su diccionario, hecho que celebro gratamente.

En relación a la interpretación de algunos vocablos de Twitter, puede ser que haya quienes propongan “trinar” como tuitear; "trino" en lugar de tuit; "trinador" por tuitero, pero es una minoría, no es adecuado traducirlos así y tampoco estas formas se han afianzado en el léxico popular.

Ahora bien, sin profundizar en la lingüística, conviene conocer también la pronunciación correcta de la palabra Twitter; los americanos (estadounidenses) pronuncian [tuirer], los ingleses [tuita] y en español debemos decir [tuíter], tal cual como se “lee”, pues la /w/, en este caso, se pronuncia como la letra /u/.

Los hispanohablantes podemos decir [tuíter], porque fonéticamente no tenemos el flap que tienen los gringos, el cual consiste en cambiar la ’r’ por la ‘t’, cuando va entre vocales; o sea, nosotros [tuíTer] y ellos [tuiRer], esta última pronunciación totalmente extraña al español y la cual resulta “forzada” si estamos hablando en nuestro idioma, hasta debemos hacer una “pausa” para “tratar” de decir [tuirer] (haga el ejercicio para que se dé cuenta). Además, muchos rechazan que se pronuncie {‘tuirer’}, ya que les parece ‘chocante’ y hasta ‘pretencioso y jactancioso’. Otros “alegan” que como hablan inglés, “deben” pronunciar [tuirer] como los “gringos”, simple excusa, ya que como expusimos precedentemente, esta palabra aunque ciertamente es “anglosajona”, no es dicha de la misma forma por ciudadanos de otros países, que también hablan ese idioma. Conclusión: si usted habla español, diga [tuíter].

El uso constante de estas tecnologías comunicacionales, las cuales ya forman parte de nuestra cotidianidad, no nos impide la correcta y esencial utilización de nuestro hermoso idioma. Por lo tanto, no debemos recurrir a una escritura foránea ni acentos ajenos, al usar y disfrutar de "la red del pajarito".

Jacqueline González Rincones

@Jacogori


Corregir ortografía en Twitter, un “deporte extremo”

Escrito por cibercorrectora 15-02-2016 en Gramática. Comentarios (2)

No abrí mi cuenta en Twitter con la “intención” de corregir la escritura de los tuiteros, pero a medida que fui convirtiéndome en una adicta a esta red social, y leía “con horror” la mayoría de los tuits con más de una falta de ortografía, no pude contenerme, comencé a corregir y a publicar recomendaciones al respecto, tratando de orientar sobre una adecuada escritura.

Hoy en día, me dedico casi exclusivamente a la corrección y orientación sobre ortografía, gramática y redacción, entre otros consejos relacionados con el buen uso del vocabulario (una de mis etiquetas es #NoAlLenguajeSoez), aunque mi nombre de usuario no tenga nada que ver con la palabra “ortografía”. Ese es mi oficio, soy correctora de textos...

Ahora bien, me atrevo a escribir sobre este tema porque últimamente “educar” en Twitter se ha convertido en una especie de “deporte extremo o de alto riesgo”, más si se trata de hacer una corrección o sugerencia lingüística a una “celebridad”, como respuesta, sus seguidores comienzan de inmediato a insultar. Es importante destacar que estas “personalidades” o cuentas que tienen miles o millones de seguidores, deben considerar la utilización de una buena escritura, y así dar un buen modelo.

Muchos alegan que cada quien puede escribir en Twitter como más le plazca (totalmente democrático, claro está), y que las normas de ortografía no se hicieron para estas redes sociales. Pero, en mi opinión, esta teoría está muy alejada de la realidad, pues apartando a Facebook (en el cual, al parecer es más informal la escritura) y las propias mensajerías de texto o chats de nuestros celulares, en la aplicación del “pajarito” apreciamos y agradecemos considerablemente la buena escritura, y por ende, debemos cuidarla.

Por ejemplo, no es aconsejable utilizar “falsas abreviaturas” como: d, t, q, x, xq, ksa, hacs, aq, aki, kai, kda, y otros idiotismos que solo se admiten en teléfonos móviles (SMS). Otro error muy común en Twitter es escribir en mayúsculas sostenidas y esto no es adecuado, porque equivale a “gritar” a quienes leen, aunque pueden usarse uno o dos términos, como máximo, para enfatizar nuestros tuits. Esta es una norma de escritura en Internet, su nombre es “netiqueta”.

En el caso específico de Venezuela, e imagino que otros países no escapan de esta realidad; hemos crecido viendo y escuchando en prensa, radio, TV, vallas, publicidades, y muchos otros medios, incluyendo centros educativos, cualquier cantidad de barbarismos e incorrecciones, que pocos profesores han aclarado, y los cuales son repetidos por nuestros niños y adolescentes, siguiendo con esta ristra de incorrectos patrones. Lo anterior, aunado al “abuso” de extranjerismos y el uso de neologismos que cada día se incorporan a nuestro lenguaje cotidiano, y no todos estos vocablos están bien formados. Es decir, hay mucha desinformación en este asunto del buen uso del idioma español, y vale la pena mencionar, que es la segunda lengua más complicada de aprender.

Debido a lo anterior, y como inevitable consecuencia, las deficiencias en el lenguaje (en todos los niveles educativos y estratos sociales) son alarmantes. Desafortunadamente, muchos profesionales de la comunicación (y de otras carreras también) además de otros tantos educadores, se sienten con “derechos y poderes” de pronunciar o escribir inadecuadamente los términos, y no reflexionan en el hecho de que muchas otras personas están copiando esas faltas. Por ello, principalmente los educadores, así como también periodistas, escritores, locutores, comunicadores sociales, y otros, deben entender y “respetar” que  todo lo que escriben o dicen llega a mucha población, y por tal motivo, debe estar bien redactado o pronunciado. En este sentido, mucho me apena y entristece que prominentes comunicadores del país me han bloqueado por osarme, haberme atrevido a hacerles alguna corrección, lo cual me parece insólito, ya que son ellos precisamente quienes deben dar el buen ejemplo a sus seguidores y a todo el público en general.

Twitter me brinda la oportunidad de aportar mi pequeña y humilde contribución, a  colocar mi “granito de arena” para tratar de erradicar esa mala práctica, con la ayuda también, por supuesto, de los retuiteos de quienes me siguen. Es conveniente y oportuno señalar que nadie está exento de errores ortográficos, incluyéndome, por supuesto, no es “mal de morir” ni de “pasar pena”, molestarse, y mucho menos ofender e insultar, si nos corrigen. Lo importante es aprender.

No se trata de “regañar”, herir y mucho menos “humillar” a quienes corregimos, todo lo contrario, el desliz señalado (muchas veces cometido por la prisa, la limitación de tiempo que todos tenemos o por no “revisar” antes de enviar), se hace con toda la buena intención, pero sobre todo con respeto, por lo menos así es de mi parte. Estas correcciones son observadas, a su vez, por otros seguidores, los cuales se convierten en un factor multiplicador, ya que la idea es que esta información llegue a la mayor cantidad de personas posible.

Los mensajes en Twitter son públicos, y están expuestos a cualquier crítica, es lógico, natural y se acepta, pero de allí que alguien agravie y ofenda a otro por ser corregido, no es admisible, y mucho menos por educar, algo que (gracias a Dios), la mayoría de los tuiteros agradece enormemente. Además, todos los días aprendemos algo, cada tuit es una enseñanza para cada uno de nosotros.

Los consejos sobre ortografía y gramática que proceden de mi cuenta o de cualquier otra que se dedique a orientar al respecto, que son muchas, y en su mayoría buenas, son potestativos, jamás imperativos. No son “imposiciones”, sino normas para resguardar y proteger nuestro bellísimo idioma español.

Por último, nunca olvide; y refiriéndonos a Twitter específicamente, que siempre habrá una forma de expresarnos, en 140 caracteres, cuidando las normas básicas de ortografía y gramática. Debemos respetar a quienes nos leen, y esta práctica debe ser aplicada en toda red social que utilicemos, en nuestros celulares (SMS, WhatsApp, etc.) o en cualquier escrito, sea formal e informal. Acostumbrémonos a escribir correctamente.

Jacqueline González Rincones

Cuenta en Twitter: @Jacogori


La RAE y el empleo genérico del masculino

Escrito por cibercorrectora 20-01-2016 en Gramática. Comentarios (3)

Está en boga un evidente uso errado de los géneros gramaticales (femenino y masculino) en lenguaje administrativo, “político” y periodístico. En este sentido, la Real Academia Española (RAE) ha señalado como ejemplo de esta incorrección, a la redacción de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Más allá de esa discusión, debe explicarse lo que plantea la Academia al respecto. La RAE establece al masculino como el género gramatical no marcado (genérico), es decir, están incluidos los individuos de ese sexo, pero también el femenino, todo el conjunto, tanto en plural como en singular.

Ejemplos: “Un estudiante debe esforzarse para obtener buenas calificaciones” o “Los hombres americanos” (seres animados racionales: varón o mujer. Grupo determinado del género humano). Los casos anteriores, se refieren al uso genérico del masculino. Sin embargo, por motivos de contexto, algunos podrían entender o interpretar que se trata solo de varones, lo cual no es cierto.

A pesar de lo anterior, se observa una insistente disposición a utilizar los dos géneros: “niños y niñas, ciudadanos y ciudadanas, usuarios y usuarias, todos y todas”, etc., y en tal sentido, la RAE expresa textualmente que:“El circunloquio es innecesario en estos casos, puesto que el empleo del género no marcado es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo”.
Es importante señalar que solamente se acepta “amigos y amigas” como sinónimo de “señoras y señores” o “damas y caballeros”, como tratamiento de cortesía, universalmente conocidos.

En el caso específico de Venezuela, no deja de sorprender que muchos ciudadanos no estén enterados de que ese lenguaje utilizado en nuestra Constitución, así como en muchas otras leyes y “de uso obligatorio” en algunas instancias oficiales, es redundante y no aceptado por la RAE, ya que son más de dieciséis años escuchándolo, especialmente desde el oficialismo y actualmente parece “muy normal” esta errónea práctica. Sin embargo, cuando se enteran de la realidad, muchos inclusive “agradecen” que esto no sea así, ya que la mayoría rechaza contundentemente esta tediosa palabrería.

Desde que tenemos uso de razón, al decir “niños” (sustantivo de género no marcado) están incluidas las niñas también, así crecimos, y que se sepa, ninguna fémina se “traumatizó” por ello. Pero en este mismo grupo, están comprendidas quienes ahora, por razones meramente políticas, están a favor de que la Constitución y otras leyes, estén redactadas con este supuesto “lenguaje no sexista”, afirmando que “es uno de los principales logros de la revolución”, en el cual se “visibiliza” a la mujer.

No se trata de discriminación como algunos alegan, “ninguna mujer” debe sentirse excluida ni apartada por este motivo, ya que no hay razón. Considero que las conquistas sociales nada tienen que ver con el idioma, el cual, dicho sea de paso, por otras causas, ya está suficientemente deformado.

El problema no es de género ni tampoco de sexismo (discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro) sino de redundancia. [Las médicas y los médicos], para referirse a un grupo de médicos, donde hay profesionales de uno y otro sexo, no es correcto, en el grupo “los médicos” están incluidas las “médicas” también.

En contradicción, ha sido tal el abuso y la arbitrariedad con este lenguaje en nuestro país, que se “rechaza” el uso de términos en femenino (títulos o profesiones) como: médica, abogada, arquitecta, ingeniera, concejala, presidenta, jueza, y similares, que sí son correctos y admitidos por la RAE.

Es conveniente entonces que ya las diferentes universidades o casas de estudio, comenzaran a imprimir los títulos académicos en femenino, al igual que lo hacen en masculino, si de contribuir con los derechos de la mujer se trata.

De lo anterior, se deduce que si entonces lo que quiere lograrse es “visibilizar a la mujer” y defender su posición en la sociedad, lo apropiado es utilizar los términos en femenino para referirse a ellas. No obstante, hay mucha “resistencia” y algunas, aún hoy en día, prefieren usar la forma masculina, quizá porque la ven más prestigiosa en unos sectores. Además, dichos vocablos son rechazados en nuestro entorno, debido a que diariamente, por toda clase de medios, constantemente someten hasta el hastío a la molesta repetición del recargado “lenguaje no sexista”: los diputados y las diputadas, los electores y las electoras, los usuarios y las usuarias…

En este mismo orden de ideas, es importante señalar que la inmensa mayoría de los grados o jerarquías militares son comunes en cuanto al género, son invariables, únicamente varía el artículo si se trata de un hombre o una mujer, ejemplos: El/la brigadier, el/la cabo, el/la coronel, el/la alférez, el/la soldado, la/el general, la/el teniente, entre otros.

Debido a la desinformación actualmente existente sobre todo lo anterior, y en esta “anarquía del idioma”, insistente e inadecuadamente se utiliza la arroba (@) para “abarcar” a los dos géneros en una palabra, no siendo este un signo lingüístico. La @ es una antigua unidad de medida. En informática, es usada en direcciones de correo electrónico y usuarios de Twitter. También se emplea en ingeniería. La arroba representa la conjunción “at” en inglés. El símbolo @ es una forma abreviada de la palabra clave at. Tampoco “ahorran” caracteres (excusa para justificar este error/horror). Entiéndase que cuando decimos “todos”, incluyen a “todas”, tanto al género masculino como al femenino, decir o escribir [todos y todas] NO es correcto, por consiguiente, tod@s, amig@s, niñ@s, etcétera, no es conveniente. La arroba NO reemplaza a la letra /o/ ni a la /a/, no debe usarse para “abarcar” ambos géneros en un término. Lamentablemente, esta mala práctica se está convirtiendo en “normal”.

Tampoco es adecuado valerse de los artículos en femenino y en masculino: [las y los usuarios], [las y los niños], etc. Lo correcto es los usuarios, los niños, como ya se explicó anteriormente.

Actualmente, personas ajenas al Gobierno han tomado como usuales estas expresiones, por lo cual es frecuente oírlo de periodistas, comunicadores sociales, locutores, gente del mundo del espectáculo y otros. Es más, se ha convertido en una “pandemia latinoamericana” y diría que hasta “hispanoamericana”, ya que de igual manera es muy utilizado por otros mandatarios, especialmente de las regiones vecinas, al dirigirse a sus ciudadanos como: “argentinos y argentinas”, “chilenos y chilenas”, “mexicanos y mexicanas”…

Por último, debo aclarar que a pesar de todo lo anteriormente expuesto, respeto profundamente a quienes estén de acuerdo con el uso del llamado “lenguaje no sexista”, y en este sentido, existen muchísimos MOVIMIENTOS FEMINISTAS que lo defienden y apoyan.

La RAE no se muestra conforme con este lenguaje, pues se fundamenta en que destruye la economía del idioma, y como indicamos anteriormente, es rechazado también por gran parte de los hispanohablantes. No pertenezco a la Academia, pero como en toda discusión, debe prevalecer la tolerancia, el consenso y el acuerdo entre las partes.

Jacqueline González Rincones

@Jacogori